Este último tiempo el clima estuvo realmente horrible (hacía mucho frío, estaba nublado o con neblina todos los días), lo que atentaba no sólo contra el desarrollo de mis plantas, sino sobre mis ganas y fuerza para darles los cuidados que necesitan; ni siquiera hacía falta regar (lo una vez por semana). En definitiva, crecieron solas, una especie de permacultura forzada.
Pero hace unos días que empezó a mejorar y ya esta semana fue una primaverita en medio del invierno, lo que me devolvió un poco las ganas, ayer estuve armando nuevos semilleros y hoy saqué fotos de mis plantas, las cuales evidencian el paso del tiempo y el frío que hacía por las noches.