Las ideas altruistas con las que se intenta justificar el desarrollo científico-tecnológico en la producción de alimentos (glifosato, transgénicos, plaguicidas cada vez más poderosos, etc.) chocan con un escenario donde el hambre en el mundo es cada vez mayor. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reveló que en este año se generó un aumento en los precios de los alimentos de un 25 por ciento. Un síntoma de un problema mucho más grande: la (in)seguridad alimentaria.