lunes, 14 de febrero de 2011

Proyecto horno solar

horno solar a partir de cajas y diarios

Hola, hace un tiempo descubrí una muy interesante técnica para ahorrar recursos, reutilizar elementos y sobre todo disminuir lo que algunos llaman huella ecológica (nuestra incidencia en el medio ambiente, qué hacemos, cómo lo dejamos): un horno solar, que como su nombre lo sugiere, es un artefacto que cocina a partir de aprovechar la luz y el calor del sol, energía renovable por excelencia. Luego de investigar bastante y realizar un par de experimentos, me animo a escribir estas líneas sobre las ventajas y posibilidades de este muy interesante granito de arena que podemos aportar, que, si bien no tiene relación directa con el tema que tratamos, la agricultura urbana, es una forma más de lograr cierta autosuficiencia y de optar por un camino más natural; además, perfectamente puede instalarse en una balcón o una terraza. 
Ventajas de una cocina solar

            Este tipo de cocción tiene grandes y variados beneficios, no sólo en términos ecológicos o económicos, sino que podemos pensar que llegan incluso a aspectos culinarios.
            En lo que refiere a la protección del medio ambiente, hay que destacar que no realiza ningún consumo de energía, por lo cual  se reduce la contaminación que se necesitaría para su uso y su producción (efecto invernadero, tala para la obtención de leña, etc.). Mientras que además es posible fabricarlos a partir de elementos reutilizados (cartones, papeles, metales, armazones u otras estructuras, etc.).
            Estas dos características, uso de una fuente gratuita y no contaminante de energía y la posibilidad de reciclar los elementos a partir de los cuales lo construimos, son además importantes beneficios económicos, pues representan un importante ahorro.
            Por otro lado, podríamos resaltar la seguridad de este tipo de artefactos, pues al no interferir el gas, la electricidad o inclusive el fuego, no existe amenaza de un inconveniente mayor (el papel, que podemos pensar que existe riego de que se queme,  recién lo hace aproximadamente a los 200º C). Al no intervenir químicos, también evitamos cualquier tipo de posibilidad de envenenamiento, intoxicación etc.
            Por último, lo que suele ser una desventaja, el hecho de que tarde más en cocinar que un horno convencional, puede compensarse y llegar a verse como algo positivo, pues la cocción lenta suele ser recomendable para ciertas preparaciones, logrando carnes más tiernas, comidas donde el calor penetra lentamente.
            Por supuesto, hay otro gran inconveniente que es insuperable: su dependencia a las condiciones climáticas (sólo funciona en presencia del sol).

Tipos y funcionamientos
Las cocinas solares suelen clasificarse en dos grupos, de acumulación  y de concentración, según su diseño y modo de funcionamiento.
Fuente:
ayuda.fotopex.com
Las primeras están conformadas por una estructura cerrada, aislada, que mantiene los rayos de sol que ingresan por una abertura cubierta por un vidrio o plástico y que luego no se escapa porque se recrea un efecto invernadero; se le suele agregar diferentes paneles reflectores para lograr mayor temperatura. Una vez que esto sucede, simplemente funcionan como un horno.
Fuente: Ikkaro.com
Los de concentración tienen un diseño mucho más novedoso, se trata de una lámina parabólica (figura similar a muchas antenas), que por tener esta forma logra reflejar todos los rayos de luz en un solo punto, convergen en un mismo lugar (reducido) por lo que la temperatura se concentra y cocina.
Además podemos encontrar algunos sistemas mixtos, como puede verse en este vínculo.
            Por último, el sitio Gratisenergia propone un tercer grupo que denomina de panel y así describe: “Esta nueva cocina fue desarrollada por Roger Bernard en Francia. Este diseño, tiene varios paneles planos que concentran los rayos del sol sobre un bote dentro de una bolsa de plástico o debajo de un bol. La ventaja de este diseño es que puede ser montado en una hora o así, por casí nada. En Kenya estas cocinas se están construyendo para el Proyecto Refugio Kakuma por 2 dólares americanos cada una”.


Flexibilidad en los materiales
           
            Como ya hemos comentado en el apartado sobre las ventajas de las cocinas solares, uno de los beneficios que tienen es la capacidad de reutilizar materiales, estructuras, etc., para su fabricación.
            Los más recomendados son el hierro fundido, el vidrio y el acero inoxidable  porque son buenos para calentar y trasmitir calor, aunque no son los únicos. Incluso, como desarrollaremos más adelante, es posible usar cartón para confeccionarlos, que también es muy práctico para mantener el calor.
            En el caso de las cocinas de acumulación, el vidrio que permite que ingresen los rayos de sol e impide la salida del calor, puede ser reemplazado por un plástico de cierta calidad, que no se deforme por las temperaturas que se alcanzan.
            Para usar como aislantes y no se pierda calor, se pueden usar materiales reciclados como por ejemplo: el algodón, la lana, las plumas, papel de diario, cartón, etc.
            En la base, sobre lo que vamos a cocinar, debemos procurar elegir algún metal que logre buenas temperaturas, como el hierro, pero buscando además que sea liviano; ayuda que sea de color negro.  Por ejemplo, se pueden usar asaderas o planchas viejas.
Si se requiere pintura (en la base, dado que el negro absorbe el calor) se puede usar una simple pintura mate (hay que corroborar que no sea tóxica), témpera e incluso se puede oscurecer la superficie (dependiendo del material) a partir de carbonizarla.
            Por último, hay que tener en cuenta que  a la hora de seleccionar los materiales, no sólo se suele tener en cuenta su capacidad de concentración del calor, sino también que sea práctico a la hora de trasportarlo (siempre considerando cómo va  a utilizarse, donde, etcétera.

Pero…¿Cocina?

            Es entendible que a esta altura surja la consulta sobre si este invento realmente puede cumplir con la su función.
            El calor que logran alcanzar varía según el diseño y los materiales que se usen como estructura y aislantes, pero se puede afirmar que alcanzan temperaturas que parten de los 100 ó 120 grados y que podrían llegar, en condiciones óptimas, a los 140 grados (algunas fuentes hablan de 150). Hay que tener en cuenta que a los 90, la comida ya se empieza a cocer.
            Pero por más información que podía leer, me pareció que lo más interesante era probarlo, así  que me puse toda una tarde para armar algo y luego fui testeando durante un par de días.
            Ante la pregunta del subtítulo debemos contestar: si cocina, tarda más, pero cocina.
            Como era más que nada un experimento, comencé con el diseño más sencillo, que era el que había visto en un video de la red permacultura y me había quedado con muchas ganas de probar.
            Se trata de una caja grande dentro de la cual se dispone una segunda más chica, donde se pondrá el producto a calentar, la cual se rodea del material aislante, en este caso bolas de papel de diario. Se la cierra con una tapa que cuenta con una pequeña “ventanita”. El sol ingresa por ahí, pero el vidrio produce un efecto invernadero y el calor se mantiene en la caja pequeña (si bien por supuesto que escapa por todos lados, eso es lo que se busca minimizar). También hay otros recursos para reflejar y atraer mayor cantidad de rayos solares, pero me parece que esta pequeña explicación, junto con las fotos que muestro al final y sobre todo el video del link anterior son suficientes para entender cómo funciona.
            En los días que estuve probando, pude cocinar unas piezas de pollo empanadas (no formaron la costrita, ni se doraron, pero estaban cocidas por dentro), pude hacer una receta con arroz (adaptación de esta receta); calenté agua para mate y un par de comidas más. Si bien presentaban diferencias con sus pares hechas en cocinas convencionales, no quedaba duda que estaba cocido (y tenía sabor, por si hay que hacer la aclaración)

Un prometedor experimento

            Pero podemos decir mucho más que sí sirve para cocinar. En términos más amplios, quedé muy ilusionado con las posibilidades que brinda esta tecnología.
            Es una pasito más hacia la autosuficiencia, hacia la posibilidad de no depender de empresas para satisfacer nuestras necesidades. O por lo menos nos sirve para pensar cuánto dependemos de ellas, lo expuestos que estamos.
            Si bien sería ingenuo pensar que pueden reemplazar las cocinas a base de gas o eléctricas con este recurso, si se las puede empezar a ver como un complemento, a partir del cual bajar los costos y, sobre todo, la contaminación que generamos.
            Me imagino, como tantas otras veces, viviendo en un hogar con espacio, con buen tiempo de exposición al sol y lo puedo ver como un proyecto significativo. Como una opción para tener a mano, para algún día caluroso, bien despejado y poder hacer la comida ahí, como un recurso para calentar agua, como complemento de la ya de por sí reconfortable producción de conservas a partir de alimentos producidos por uno mismo, y así podrían seguir los ejemplos…
            Pero por eso mismo, me quedaron ganas de profundizar sobre el tema. Tengo ganas de leer un poco más, reforzar este primero que armé (como las cajas las comencé desde planchas de cartón (otras más grandes redimensionadas) no logré que cierre del todo bien, por lo que se perdía parte del calor por ahí) y seguir probando otras recetas, como por ejemplo alguna panificación, que me atrae mucho ver cómo resulta.
            Y mientras tanto voy juntando materiales (reutilizados) y analizando diferentes diseños, para con todo eso poder manufacturar uno más complejo, a partir de una estructura de metal, etc.
            En una próxima entrada, comentaré los resultados de las futuras pruebas. Mi última recomendación es que si les interesó el tema pero no les termina de convencer esta explicación, se tomen un tiempo para armar este proyecto que les muestra el video y comprueben ustedes mismos como resulta. Y si se enganchan con el tema, este es un muy útil sitio para revisar


Fuentes:
  • http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=1439
  • http://www.terra.org/html/s/sol/cocina/infotecnica/funcionamiento.html
  • http://www.gratisenergia.info/
Un par de fotos para que vean como fui avanzando desde la mitad de una caja muy grande, que guarde cuando muchos me decía que era "juntar basura". Por momentos me sentí como en la primaria, cuando nos hacían armar cubos de cartulina. 

1 comentario:

  1. bien interesante, voy a tratarlo este verano con mis hijos :)

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